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FISIOS Y OTRAS HISTORIAS

Para trabajos serios, blogs in-serios

Subtítulos a-temporales de una ponencia

Antes de nada, me vais a permitir disculparme por dos motivos.

Uno, romper la dinámica del blog. Creo que el siguiente texto se va a convertir en el más serio y LARGO de los que he escrito hasta ahora (en este espacio).

Y dos, porque estoy convencida de que escribo mejor que hablo. Así que si durante la ponencia que estoy llevando a cabo en este mismo momento (si todo va sobre reloj) en la sede del Col·legi de fisioterapeutes de Catalunya he hablado para mi en algún momento en vez de a vosotros o se me escapa una catalanada, aquí tenéis los subtítulos.

go, go, go

FISIOTERAPEUTAS Y PERSONA MAYOR

¿relación en metamorfosis?

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¿Qué falló en lo NUESTRO?

Creer que falla algo entre el fisioterapeuta y la persona mayor al parecer no solo es cosa mía. Hablando con compañeros que se dedican exclusivamente a la geriatría y con pacientes mayores que han sido tratados por fisioterapeutas he llegado a la conclusión que la relación entre fisioterapeuta y persona mayor no es tan buena como idílicamente debería ser.

¿Qué nos pasa? ¿Podemos analizar el origen del problema para ponerle solución? Y un montón de preguntas más que me llevan a generar más y más hipótesis.

Ley de cuidados inversos

Y entonces un GRAN dia, en una formación interdisciplinar sobre promoción de la salud apareció la Ley de Cuidados Inversos y me  iluminó. En pocas palabras, el doctor Julian Tudor Hart en 1971 dijo lo siguiente:

“La disponibilidad de una buena atención médica tienda a variar inversamente a la necesidad de la población asistida.”

Y a pesar que esta ley, no natural, se enfocó a diferencias económicas en un inicio encajaría perfectamente en el tema que nos atañe.

Os propongo un ejemplo:

Tiene usted en consulta un señor de 80 años. Dicho señor, al que llamaremos Juan,  ha tenido una luxación de hombro. Han pasado tres semanas desde la luxación y Juan quiere tener la misma autonomía anterior a la luxación. Usted, como buen profesional le cuenta porque no debe hacer según que movimiento, le puede contar porque aún le duele, que ejercicios realizará en casa. Juan, es un hombre de estudios superiores, con un oído finísimo y una capacidad de retención de información excelente.

Poco después llega un señor al que llamaremos Pedro. Misma edad, misma patología, mismas dudas, mismas expectativas solo que en este caso Pedro no pudo estudiar. No sabe apenas escribir, y se las apaña para leer. Además, tiene hipoacusia.

¿Usaremos las herramientas comunicativas necesarias para que Pedro llegue a tener de una forma que el entienda la misma información que Juan aunque esto nos suponga más tiempo?

Igualdad sería usar el mismo tiempo para ambos. Equidad, hablamos de dar el tiempo que Juan y Pedro necesiten en su medida.

¡FISIOENCUESTA!

Como algunos recordareis, hace meses creé una encuesta online. El objetivo, perfilar algunas hipótesis.

En la ponencia, solo expongo lo relevante para la misma. No obstante os adjunto todos los resultados por si tenéis curiosidad.

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Respuestas de los que afirman trabajar con pacientes geriátricos/gerontológicos:

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Respuestas de los que afirman trabajar de fisioterapeutas, a excepción de los que trabajan en geriatría:

Respuesta de los diplomados/graduados en fisioterapia que no trabajan actualmente (incluye estudiantes del grado):

 

¿Cuestión de expectativas?¿No nos motiva el trabajo?

¿Y no será que soñamos con ser el fisioterapeuta de un gran equipo de deporte (37%) y un 57% de nosotros pasa por la geriatría aunque solo un 13% afirma trabajar actualmente en geriatría?

¿o de semántica? ¿Cuando pensamos en geriatría estamos pensando en síndromes geriátricos?

Y la encuesta me llevó a más preguntas.

Un 76.1% de los encuestados (si tener en cuenta los que respondieron que trabajan en geriatría) afirma tratar personas de más de 65años.

Entonces, estos fisios en algún momento de su semana ¿también trabajan en geriatría o no se considera geriatría a ello?

Me decidí buscar en la rae. Y me topé contra un muro.

Si según Rae la geriatría es la rama de la medicina que se ocupa de las enfermedades de la vejez y de su tratamiento  y la gerontología la ciencia que trata de la vejez y de los fenómenos que la caracterizan.

¿Cuándo empieza la vejez?

Busqué y rebusqué y al final encontré estos dos informes de la CSIC:

  1. Un perfil de las personas mayores en España, 2016 Indicadores estadísticos básicos
  2. La medición del envejecimiento

En ellos se confirma lo que sospechaba. El texto cita literalmente:

‘Al hablar de personas mayores (los viejos) consideramos que existe un concepto de vejez claro y que es posible definir una medida útil para decidir cuándo una persona es mayor, o una cohorte es vieja. Esto implica necesariamente el establecimiento de un UMBRAL a partir del cual se clasifica a una persona como mayor. Pero este umbral es controvertido.’

‘Hasta ahora la forma habitual de medición del inicio de la vejez para determinar el número de personas mayores como grupo, y los cambios operados en las estructuras demográficas (el proceso de envejecimiento), ha sido la utilización de una edad cronológica fija o umbral fijo: 65 años. ‘

Vaya que por tradición, la vejez empieza a los 65 años porque coincidía con la edad de la jubilación.

No obstante,  debido al aumento de la esperanza de vida, nos proponen un UMBRAL móvil que varie dependiendo de esta.

Y ahora que intuimos cuando empieza la vejez,

¿Qué piensan algunos de trabajar con personas mayores?

 

He anotado una serie de excusas usadas por algunos fisioterapeutas. Seguro que no soy la única que las ha oído más de una vez. Lo curioso de las excusas es que se centran en lo que aspira el fisioterapeuta.

¿Y que hay del pobre Abraham Simpson? ¿Nadie piensa en lo que necesita él?

¿No ganan? ¿Se mueren? Son…

¿Frágiles?

¿Pero lo son? 

Según el documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS, la fragilidad es un estado de pre-discapacidad y es un factor predictivo.

Y, cito literalmente, la prevalencia de fragilidad estimada en diferentes estudios internacionales oscila entre el 7% y el 12%. 

Es cierto que cuanto más mayor más aumenta el porcentaje de entrar dentro de la caja de persona frágil, no obstante,  no por ser mayor es frágil y por lo tanto, en ningún caso a menos que esté debidamente justificado debemos acurrucar bajo nuestras alas protectoras. Ni las nuestras, ni las de un familiar ni las de un cuidador, médico…

¿Me oye? ¿Me ve?

Dos de los motivos que hacen menos fácil la comunicación con algunos pacientes mayores son los déficits sensoriales.

En especial la visión y la audición.

A pesar de tal dificultad, deberemos poner herramientas por medio para llegar al objetivo final, una buena relación con el paciente que permita una correcta comunicación para llegar al éxito del tratamiento.

Más difícil todavía

La cosa se pone más difícil cuando hay un problema cognitivo de base.

El paciente y sus circunstancias

Último palo en las ruedas que comentaré, el contexto en el que nació y pasó sus primeros años de vida el paciente.

Teniendo en cuenta que se considera vejez a partir de 65 años y que la persona en el país más longeva tiene 114 años , podemos decir que comprenden un periodo que va des del 1902 hasta el 1951. Por lo tanto podemos deducir que podríamos encontrar pacientes mayores que han vivido una guerra civil y/o una postguerra con sus terribles consecuencias, por ejemplo, algunos pasaron hambruna y muchos no pudieron ir al colegio.

¿QUÉ PODRÍAMOS HACER?

Aviso para navegantes.

No he inventado la sopa de ajo.

Lo que viene a continuación, son estrategias que he ido elaborando y modificando estos años con el fin de mejorar la relación con los pacientes mayores.

 

Dar prioridad a la persona antes que a la patología

Ideal para la excusa número 1. No me da tiempo.

Decir ‘hola’, ‘buenos días’ ‘¿qué tal el fin de semana?’ Es rápido y efectivo. Parece evidente, ¿verdad?

Pues parece ser que no se usa tanto como quisiera esperar. Hace poco tuve a un familiar ingresado. Del personal de la planta, cuando te los cruzabas por el pasillo, nadie dijo ‘hola’. Al parecer saludar es caro aunque no cueste dinero.

Una paciente me contó un dia, que un personal sanitario llegó a su casa, sin decir nada, hizo su intervención en su dedo (muy bien hecha la practica) y se fue sin decir nada.

Palabras del paciente: me sentí como un trozo de carne.

Hablar con la persona, no con la patología me ha ayudado a que los pacientes me mientan menos, se adhieran mejor atratamiento y a dar un giro hacía positivo a la sesión.

Facilitar la comunicación

¿Cómo? Si la persona en cuestión tiene problemas de vista, nos mantendremos cerca de ella, escribiremos nuestro teléfono en letras enormes, si tiene un móvil con grabadora de voz le podemos dejar una anotación de los ejercicios en audi, lebtocaremos el brazo y dirigiremos la voz a él…

Si tiene problemas de audición, deberíamos ir probando tonos de voz que le sean cómodos (¡SIN GRITAR!), si el déficit auditivo es muy alto podemos escribir en una pizarra, dejar lo importante anotado…

La cuestión será que el paciente disponga de toda la información (la que daríamos a alguien sin dichos problemas) pero de forma adaptada.

Dejen sus creencias, ideologías y prejuicios fuera

Cuando estoy con el paciente no soy Irene con mis creencias, ideologías y prejucios, soy Irene la fisioterapeuta que va a tratarle. Si cree o no cree en Dios/ dioses, si apoyó o no al régimen, si apoya un partido al que no somos afines, si creo que todos los viejos huelen mal (ojo, no es mi caso), el tratamiento a esa persona debe ser igual que a la de otra. No por ser más a fin a mis ideologías debe tener mejor trato que otro.

Hasta a Rajoy lo trataría igual que a otro.

Emplear vocabulario que usen habitualmente

Las palabras que suenan tan bien y pueden levantar: ¡ohhhhhh, cuanto sabe! (que suelen ser laaaaaaaaargas) como esternocleidomastoideo, son muy bonitas, pero son para nosotros, a nivel profesional.

Puede que a algun paciente le haga ilusión saberla. Pero, en general, deberíamos usar un vocabulario que les sea fácil de recordar y entender.

En la zona donde yo trabajo a lo que yo me refiero como espatlla (hombro) ellos lo llaman muscle. A un ICTUS, feridura (¿heridura?) y en un pueblo a unos 40km de casa a doblar le llaman rodir. ¿ Por que debería seguir exigiendo que doble si rodir es el verbo que conocen? ¿Por que estudié una carrera universitaria?

Empoderar

Debo admitir que me encanta esta palabra. Empoderar. Dar poder. Darle poder al paciente para que elija. Para que sea él el que guie su vida. Hemos hablado anteriormente de la fragilidad. Si fragilizamos nosotros al paciente, si el límite lo pongo yo y no él o la patogía, le estaré cortando las alas, sus capacidades.

Nuestra intervención debería empezar donde termina la suya, para así asegurarnos que tiene el máximo de autonomía.

Es muy servicial poner la chaqueta al paciente después de la sesión. Pero si yo lo hago, su familiar lo hace, su cuidador lo hace…por ser amable, por ser bueno con la persona, no le estamos ayudando. Le estamos limitando su capacidad. Lo estamos haciendo sin querer dependiente.

Enfermo o persona con patologías

Si por el hecho de tener una sola patología (por poco vital que sea) ya lo tratamos como a un enfermo, estaremos obviando que la persona que tenemos delante tiene unas capacidades.

Es curioso el caso de un antiguo paciente. Me lo encontré hace poco y me contó que había ido al médico y que este le había dicho que lo operarían si la familia estaba de acuerdo. ¿LA FAMILIA? me dijo. ¿Y YO, NO TENGO NADA QUE DECIR?. Este paciente, de 90 años, hasta hace poco se subía al tejado a arreglarlo. Algo que yo no he hecho en mi vida.

¿En qué momento de su vida perdió la capacidad de escoger sobre su propia persona?

Con la ley en la mano

1. El titular del derecho a la información es el paciente. También serán informadas las personas vinculadas a él, por razones familiares o de hecho, en la medida que el paciente lo permita de manera expresa o tácita.

2. El paciente será informado, incluso en caso de incapacidad, de modo adecuado a sus posibilidades de comprensión, cumpliendo con el deber de informar también a su representante legal.

3. Cuando el paciente, según el criterio del médico que le asiste, carezca de capacidad para entender la información a causa de su estado físico o psíquico, la información se pondrá en conocimiento de las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho.

4. El derecho a la información sanitaria de los pacientes puede limitarse por la existencia acreditada de un estado de necesidad terapéutica. Se entenderá por necesidad terapéutica la facultad del médico para actuar profesionalmente sin informar antes al paciente, cuando por razones objetivas el conocimiento de su propia situación pueda perjudicar su salud de manera grave.

Llegado este caso, el médico dejará constancia razonada de las circunstancias en la historia clínica y comunicará su decisión a las personas vinculadas al paciente por razones familiares o de hecho.

Vaya, que el derecho a la información es del paciente. Entonces, me pregunto yo,

¿Por qué muchas veces miramos al familiar cuando hablamos del paciente?¿o hablamos de ellos con sus familiares sin ellos delante?

Un triángulo nada fácil

En mi caso es un triángulo social al dedicarme a la atención domiciliaria.

El triángulo lo suelen componer familiar-cuidador-yo y en el centro se encontraría el paciente. Dependiendo del área donde ejerza la figura geométrica puede variar.

La comunicación paciente-fisio ya hemos quedado que no siempre es fácil, pues se complica drasticamente cuando aparecen en el escenario la familia y/o el cuidador.

Si obviamos la importancia de estos nuevos actores, tiraremos al garete todo el trabajo.

No solo el paciente tiene unas expectativas del tratamiento si no que familia y cuidadores tienen sus propias expectativas referentes al tratamiento.

A veces son las mismas, otras la balanza se inclina para menos: por ejemplo, el paciente quiere caminar pero la familia no quiere que camine para que no que caiga.

O para más: familia y/o cuidador quieren que camine más y el paciente se encuentra inseguro.

De todas las pegas, está es la que creo que me cuesta más gestionar. Al inicio del tratamiento si estan las partes presentes marco objetivos entre todos, dejo claro que el paciente es quien me marca el tempo y dejo un tiempo de preguntas. En el caso que una parte no este disponible, mi telefono lo estará para resolver dudas o buscamos día y hora de sesión para que venga o dejo una hoja para que anoten dudas.

Si una de las partes rema hacía otro lado, el éxito del tratamiento no está asegurado.

¿QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO?

¿Hacía donde vamos? Sí en la respuesta se incluye un gran cambio, quizás es hora de empezar.

Me explico.

Si se cumplen las estadísticas y cada vez vivimos más opino que el fisioterapeuta tendrá un papel fundamental en este paso.

Deberemos desterrar ejercicios inespecíficos y poleas y pedales si no tienen una finalidad clara. Deberemos empoderar a nuestros pacientes, mantener  auudarles a recuperar el máximo de autonomía en la medida que se pueda.

¿Por qué lo creo?

Por el bien económico de la sociedad . Por que creo que a medida que pasen los años los pacientes que consideraremos mayores estaran más formados y porque opino que nos lo EXIGIRAN. Y, porque no decirlo, cuando sea considerada persona mayor hayan cambiado las cosas a mejor.

Actualmente un 17.1% de las personas mayores (>65años) usan habitualmente internet. 4 veces más que en el 2011. Y  un 68,4% personas entre 46-65 años. Estos últimos, amigos, son las personas mayores del futuro. Con capacidad para navegar en internet y encontrar información correcta y basura.

Debemos estar preparados. Crear contenido para ellos.

Para el 17.1% actual y para el que vendrá.

Muchas gracias por leerme y por escucharme

Irene

Hart JT. The inverse care law. Lancet 1971; 1(7696): 40512.

Abellán, A., Pujol, R., Un perfil de las personas mayores en España, 2016. Indicadores estadísticos básicos. Informes envejecimiento enred ISSN: 2340566X Enero 2016

Ruiz, R., 2015. Comunicación Clínica: Principios y habilidades para la práctica.Madrid: Panamericana

Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

http://www.mecd.gob.es/dctm/revista-de-educacion/articulosre314/re3141100462.pdf?documentId=0901e72b81272c6b

http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/enred-medicion-envejecimiento.pdf

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/mujer-mas-longeva-espana-vive-barcelona-5185307

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188

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Prólogo de una ponencia

El siguiente texto viene a ser el resultado de una conversación que tuve hace tiempo cuando me pidieron que fuera una de las ponentes en la V Jornada de las TIC y 2.0 que organiza anualmente el Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya el 1 de octubre (¡este sábado!)

Habla de lo que sabes

¿Y de qué sé yo? Realmente, al 100%, de nada. 

No obstante, el tiempo, te lleva a buscar más información de unas cosas que de otras, y  cuando metes la pata, más. Y yo, no quiero alardear, pero de meteduras de pata tengo un máster no acreditado.

Me explico.

En 2007, recién salida de ese horno llamado universidad, fui a trabajar a un pequeño pueblo del Véneto italiano.

Durante un año traté a personas de edad avanzada (y algunas pocas de no tan avanzada) en un poliambulatorio.

Sin saber poco más que ‘ciao‘ cuando llegué (y solo lo usaba para decir adiós), en aquel relativamente corto periodo de tiempo, cometí la mayor parte de los errores de mi trayectoria como fisioterapeuta en lo que se refiere a relacionarse con personas mayores.

 Os lo resumiré en:

Cuando entraba un paciente joven o de mediana edad parecía que el sol entrara por la puerta y la jornada se volviese festiva, los otros días, tan solo niebla.

Así lo recuerdo y revivo.

Lo más curioso de todo, es que analizando una y otra vez la situación, me doy cuenta que cuando más erré fue al tener el idioma ya medio dominado.

¿Cómo es posible?

Des de entonces hasta ahora, he intentado corregir esos errores, una y otra vez, he cometido de nuevos, y aun hoy día sigo recorrigiendo y reaprendiendo de ello. Me ha dado para hacerme contínuamente preguntas (muchas sin respuesta) y me ha permitido,a  modo personal, generar hipótesis sobre el pasado, el presente y el futuro de la relación y la figura de la persona mayor con la fisioterapia.

Des de entonces, la vida (y mi persona) me ha ido llevando cada vez más al territorio de las personas mayores, de las cuales siento cada vez más aprecio, admiración y hasta algo de envidia (pues si, yo también quiero llegar a mayor).

Entiendo que el título de la ponencia, a priori, apetece más en un congreso de fisioterapia en geriatría.

FISIOTERAPEUTA Y PERSONA MAYOR: ¿Relación en metamorfosis?

 

No obstante, si me lo permiten, justificaré en las primeras diapositivas porque lo escogí como  tema adecuado para la jornada que se avecina.

 

Como siempre, muchas gracias por leerme.

¡Nos vemos el sábado!

Irene

 

 

 

 

 

 

Boceto de Akiyama

Para saciar las ganas de escribir más allá de la realidad, decidí apuntarme a unas clases de relato breve que se realizan en el pueblo donde vivo (Caldes de Malavella) este mes de julio.

Y de este sembrar, parí el siguiente texto que he traducido del original (de cosecha propia pero escrito en catalán).

Como siempre, gracias por leerme.

 

Texto original, publicado en el Diari Maresme: http://diarimaresme.com/2016/esbos-dakiyama/

Y ahí estaba yo. Mirando la pizarra sin mirarla. Sintiendo la lección de la profesora Sánchez sin escucharla y con aquel compañero de pupitre tan peculiar e incómodo.
Cambiar de escuela fue cosa de mi madre. Todo para aparentar. Estaba de moda entre la gente cool de la ciudad llevar el hijo a una escuela donde se compartía clase con viejos que vivían en el geriátrico que había en el mismo recinto. Como decía, fachada. ¿Hacía años que no veía el único abuelo que me quedaba vivo y de repente querían que compartiera clase con un montón de viejos? Fachada.

Los días pasaban, sexto curso era aburrido sin mis antiguos amigos. Al llegar a clase, el señor Alfred me sonreía, decía “Buenos días” y volvía a sus apuntes. Yo hacía un gesto con la cabeza y volvía a sentarse. En ningún momento intentó comenzar una conversación conmigo, y eso me aliviaba. Es verdad que no olía, como había oído decir de los viejos en casa, ni le caía la dentadura sobre el pupitre como había imaginado. El señor Alfred tomaba apuntes y escuchaba atento la clase, tan sólo eso.
Hasta haber terminado el primer trimestre, suplicaba a los padres volver a la antigua escuela. Mis amigos me escribían mensajes. Me decían que no entendían qué hacía en una escuela como aquella. Y yo tampoco lo sabía. Todo cambió volviendo de las vacaciones de Navidad. Buenos días, sonrisa, gesto con la cabeza y a sentarse en la silla. Y de repente, apareció ella. La niña más bonita que había visto nunca. Pelo liso y negros, y una sonrisa de oreja a oreja. La hicieron sentar con la Sra. Marissa, que hasta entonces se sentaba sola.

Quizás el tiempo se había detenido y yo había quedado con una cara de pasmarote perpetua que se rompió al ver que había un papel encima mi libreta. “Escribe una nota diciéndole: Princesa Leia, por ti me pasaría al Lado Oscuro. Y deja de hacer esa cara de abejorro, que se te verá el plumero! “. No pude evitar reír en voz alta. Tuve que pedir perdón a la profesora. Me miré a Alfred. Él seguía tomando apuntes y escuchando a la maestra. En ese momento pensé que cómo era posible que aquel hombre de más de ochenta años  conociera Star Wars: yo era muy fan de la saga.
A la hora del patio fui a ver qué hacía el señor Alfred. Lo encontré en la cafetería de la escuela rodeado de otros señores y señoras mayores que jugaban a cartas mientras él tenía un cuaderno grande y un lápiz. Me acerqué, quizás demasiado porque sin levantar la cabeza me preguntó:
– ¿Te gusta?

¿Si me gustaba? ¡Había dibujado un Darth Vader impresionante! Lo firmó y me lo regaló. Ese día Alfred y yo nos hicimos amigos. Pasábamos tiempo juntos, no sólo en la escuela sino también cuando acabábamos las clases. ¡Fue el mejor profesor de dibujo que podía tener! Y yo le enseñé a jugar a juegos de mesa muy diferentes de los que él conocía.
Me contó que de joven era un banquero que ganaba mucho dinero, que su padre había sido banquero y su abuelo también, pero que lo que a él le gustaba era dibujar y contar historias. Cuando su padre murió, él y su esposa se fueron a Japón y allí con el seudónimo Akihiro Akiyama escribió un montón de cómics que se hicieron muy famosos en ese país. Cuando su mujer murió, volvió a su ciudad y vivió solo hasta que se enteró que había una escuela residencia geriátrica donde compartiría clase con niños y preadolescentes, de los que decía que siempre se aprenden cosas.

Alfred era la persona más interesante que había conocido nunca. Me explicó que la vida de cada persona era una historia. Y que podía ser aburrida, divertida, de aventuras, triste, de miedo … que dependía de cada uno.
Ya estaba en el instituto cuando Alfred murió. Me puse muy triste, mucho. Lloré muchísimo. Alfred era mi nuevo mejor amigo y esa noche no pude dormir. Miraba el techo y pensaba en lo que había aprendido de Alfred y lo vi todo más claro. A medianoche me levanté, fui a buscar por todas las hojas de la agenda de mi madre hasta que encontré el nombre del abuelo, la madre no lo tenía anotado como papa ni nada similar.
Al día siguiente lo llamé:
– Hola, abuelo. Soy Lucas, tu nieto. ¿Me podrías contar tu historia?

Capítol 2: TOTS ELS CAMINS PORTEN A LA PROMOCIÓ

Professionals Per la Promoció de la Salut a GIrona

Benvolguts/des!

Iniciem aquí un llarg camí per definir el camí de la promoció de la salut i els substantius que això comporta.

Així doncs,

Què és la promoció de la salut?

És el procès que permet a les persones incrementar el control sobre la seva salut (determinants de la salut) per a millorar-la (Carta d’Ottawa 1986)

Requereix d’una implicació política i social global centrades en:

– dirigides directament a enfortir les habilitats i les capacitats dels individus i
– les adreçades a modificar les condicions socials, ambientals i econòmiques, per tal de disminuir la repercussió directa a nivell de salut pública i individual.

 I quins serien els punts claus?

  • desenvolupar les habilitats personals
  •  enfortir l’acció comunitària per a la salut
  •  crear entorns que recolzin la salut
  •  reorientar els serveis sanitaris
  • establir una política pública saludable

Què més hauriem de tenir en compte?

La importància de la participació i de l’alfebetització.

La…

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Respect: código envejecer

– ¡ Cómo me gustaría tener tus años! Con lo ya aprendido, claro.

– Como me gustará a mi llegar a los tuyos

Mañana cumplo años. Si amigos, como casualmente cada año el mismo dia, solo que esta vez cumplo 30.

Y me he permitido pensar y reflexionar un momento.

Esta mañana hablando con una paciente de 90 años, de tu a tu y con respeto mutuo lo he visto claro.

Yo quiero lo mismo que tu tienes

Quiero vivir la vida, llegar a mayor y seguir disfrutandola. Quiero que sientan alegría por mi, y por que no, un poco de envidia sana por tener 90 años y haber superado todos los obstáculos.

“yo no quiero llegar a viejo, que pena me dan”

y  otros tópicos del vox populi

¿Y no será que en ocasiones fragilizamos nosotros como fisios a las personas mayores con nuestras conductas?

¿y no será que somos nosotros que los miramos con pena y no que ellos den?

Porque yo, el dia de mañana, si consigo derribar todos los obstáculos, querré que me miren de muchas formas, pero con pena, no.

Porque a los ojos de un niño soy mayor y a los ojos de un mayor soy una niña

Gracias por leerme.

 

Irene

 

Borsa del tiempo, jornada y circo

6.00 am. Caldes de Malavella, Girona.

Os situo. Des de que nació a Dúnia he aprendido algo muy importante: a meditar muy bien en que invierto mi tiempo.  Tiempo que le quito a la pequeña de estar con su madre y a mi de estar con ella, debe ser empleado en cosas que me llenen, motiven o sean relevantes. Como si de la borsa se tratase, a veces pierdo y otras gano.

Voy a poner un par de ejemplos.

Trabajar   Relevante (y necesario)

Leer buenos dias en twitter   No relevante

Ir a la jornada de FisioGeriatria   Relevante 

Ayer asistí por primera vez a una jornada de fisioterapia en Geriatria organizada por el colegio de fisioterapeutas de Cataluña (a pesar de ser la sexta que organizan). No había podido ir antes por incompatibilidad con el trabajo.

No obstante, llegué tarde (por trabajo) y me perdí las dos primeras ponencias (y el café).

11,5h fuera de casa. Gran inversión. Muy buena.

– ¿a una jornada de geriatria? pero tu no trabajas en un geriátrico.

– ¿que hablaran, de movilización de pacientes?

– blablabla (otros esteriotipos sobre la geriatría)

Lo que realmente fue:

– Ponentes empatizando con los asistentes.

– Ponentes revindicando compartir la información.

– Evidencia cientifica.

– Herramientas para trabajar ya el lunes.

– Mucha información ordenada, clara y relevante sobre el trato a la PERSONA. (Que no solo se puede aplicar al trato a los mayores).

– Quedó claro que:  Que la geriatría es fácil es un MITO. En ocasiones la afirmación: muevas lo que muevas servirá,  puede ser una perdición para el paciente. Juan Anaya lo dejó claro en la masterclass cuando habló de las apraxias.

– En lo personal: ver a amigos, conocidos y saludados.

En suma, ayer vi a personas que tratan personas dirigiendose a personas.

¿Trabajas con personas mayores? ui, yo no podría, hay que tener demasiada paciencia.

No solo los que tratamos con pacientes mayores debemos tener empatía, escucha activa, respeto… y otras cualidades de las que se hablaron en la masterclass de Jordi Pujol y Carles Salvadó. Es más, no solo los fisioterapeutas deberíamos tener esas cualidades.

Quizás, solo quizás, si sea esa ‘payasa‘ que en vez de enseñar la marxa en una sala pequeña salgo a pasear por su calle, con sus baches y sus escalones.

Si es asi,

MONTEMOS UN CIRCO.

Os dejo el resumen en 7 tuits que hice ayer.

Gracias por leerme.

Un abrazo.

 

 

 

 

No me muerdas

A ti, mi compañero/a auxiliar de enfermería:

No me muerdas. No he venido a pasarte por encima.

No me muerdas. Nunca consideraré tu trabajo menos importante que el mio.

No me muerdas. Creo que nuestro objetivo común es el paciente más allá de nuestro ego.

No me muerdas. Iremos mejor si vamos de la mano.

No me muerdas. Creo que puedo aprender de ti y tu de mi.

No me muerdas. Te pido respeto por lo que hago aunque en ocasiones pienses que ‘esos ejercicios’ ya se los puedes hacer tu.

No me muerdas. No es tu a tu espacio y yo al mio. Es nuestro espacio y como lo gestionamos entre amb@s

Por favor no me muerdas. Te entiendo.

De vuelta a la rutina me vuelvo a encontrar con esas situaciones que hasta he llegado a echar de menos.

En ocasiones al llegar al domicilio el primer día de tratamiento de un paciente con grado de dependencia, la auxiliar que ya conoce muy bien a este, marca muy gráficamente su territorio sacando los dientes. Este colectivo se suele sentir infravalorado en muchas ocasiones por el resto de sanitarios (económicamente también). Y todos sabemos que son indispensable y se merecen todo nuestro respeto ( yo personalmente creo que no tendría capacidad de realizar su trabajo).  Pero, a veces, se cogen al : una defensa es el mejor ataque.

Después de contar hasta diez despues de la mordida de ayer, me he decidido a escribirles en el blog.

¡Gracias por leerme!

Irene

Autónomos, embarazos y las matemáticas terroríficas

¡Hola a todos de nuevo!

Con el permiso de Dúnia, intentaré escribir esta entrada-rápida medio crítica, medio informativa, antes que se despierte.

Como os informé en su día, en el 5o mes de embarazo el ginecólogo me sugirió que dejase de trabajar porque podría avanzarse el parto. Le hice caso, nació Dúnia… y me encuentro hoy que en una semana vuelvo a trabajar de nuevo y la nueva jefa de mi casa deberá ir a la guardería con apenas 16 semanas (que no son 4 meses, que no nos engañen).

Tanto en el 5o mes de gestación como en estas últimas semanas os podréis imaginar que me he dededicado a hacer números y más números para que todo encaje (y a pesar de todo, no encaja nada).

Por eso, tanto para los fisios autónomos que se proponen ser mamás y papás, como para que yo me desahogue, como para todos esos plastas que os dedicáis a señalarme porque vuelvo tan pronto a trabajar, os dejo un pequeño resumen de como funcionan lo que yo llamo LOS NÚMEROS TERRORíFICOS.

Usted o usted y su pareja han decidido que querían enriquecer su vida con un nuevo inquilino en su casa. Usted (mujer) es fisioterapeuta y encima autónoma, debe saber que…

  1. La baja maternal la cobrará a partir del tercer día de baja (se ve que los tres primeros días el embarazo es ficticio para ellos, a saber).
  2. Si usted paga como yo el mínimo de cuota mensual, 264.43€, cotiza para (no llega) a 880 €.
  3. Durante las primeras 3 semanas solo cobrará el 60% de esta baja.
  4. A partir de la 4a y hasta que de a luz cobrará el 70%.
  5. Durante todo este tiempo seguirá pagando cuota de autónomos (¡vaya que nos hagamos ricos!)
  6. Yo había escuchado que si el embarazo era de riesgo cobras el 100% todo el tiempo. Cito palabras de mi médico de cabecera: si es embarazo de riesgo te descontaran baja maternal. Palabras de mi gestor: intentamos que entre por riesgo (tenía informe del ginecólogo conforme lo era) pero no cuentes con ello. Y no, no entró como tal. Solo quiero sugerir que lo habléis con vuestro gestor porque conozco de oídas algún caso que se ha aceptado.
  7. Una vez haya nacido vuestro bebé, cuenta como día 1 de baja maternal. A partir de entonces tenéis 16 semanas donde cobrareis el 100% de la base de cotización. Y, queridas amigas, ¡seguiréis pagando autónomos! Os podéis dar de baja de autónomos ese tiempo, pero tenéis que valorar si os interesa o no.
  8. Si el papi es autónomo, tiene 13 dias pagados al 100% de la base de cotización (y si, pagas autónomos igual).
  9. Pero bueno, siempre están los (¡cuanta pasta!) 100 € mensuales o 1200€ anuales hasta los tres años por ser madre trabajadora (si os dais de baja de autónomos no cobrareis los 100€ durante la baja).

Y queridos amigos, esto es todo por hoy.

En ningún momento esta información substituye a la de un gestor. Sencillamente comparto lo que me ha ocurrido a mi.

Pero vereis, por muy terror que den estos números y por más injustos que me parezcan…

Dúnia

Han valido la pena.

Palabras para Dúnia

Es curioso que no medias ni 7cm cuando empezaste a cambiarme la vida.

Me hiciste plantearme algo que en el fondo sabia pero en ocasiones se me olvida.

Me llega el recuerdo de cuando conocí a tu padre.

Una persona cercana a mi le dijo:

– Ella es Irene, es fisioterapeuta.

– ¿Eres fisioterapeuta?

– Si, lo soy.

Pero no es del todo verdad.

Soy Irene, estudié fisioterapia y mi trabajo es aplicarla.

Quizás es cosa de nuestra profesión, que nos la hacemos tan nuestra que somos fisioterapeutas todo el día. En la clínica (o domicilios como es mi caso), en la panadería cuando te piden consejo, en las comidas familiares cuando se discute sobre dolor, cuando nos vamos los fines de semana para formarnos en cursos, en congresos, en jornadas, en las redes sociales, en los grupos de whatsapp…

Recuerdo el día que decidimos tenerte y era consciente que cambiarías mi vida, lo único que no sabía hasta que punto (¡y aún no has nacido!).

Ha llegado el momento en que he tenido que replantearme mis prioridades y a pesar que tengo claro que tu estás por encima de todo, renunciar a una parte del ‘ser fisioterapeuta’ es difícil. Por suerte la empatía que desprende el ginecólogo M. y tu padre F. ayudan a que ejecutar las decisiones tomadas sean más sencillas.

Voy a tener que aceptar que no puedo seguir trabajando como fisioterapeuta unos meses. Que llevar la camilla de 18kg arriba y abajo no es lo más adecuado para nosotras. Que pongo en peligro a mis pacientes cuando rehabilitamos la marcha ya que si vacilan y pierden el equilibrio no tengo capacidad para darles seguridad y mantenerlos en bipedestación. Que es difícil ayudarles a realizar transferencias si no hay quien me ayude…

No es algo que te vaya a echar nunca en cara, nunca. Sentir que te mueves dentro es una de las cosas más maravillosas que me han pasado, tengo tantas ganas de verte.

No obstante creía conveniente explicarte que tienes una madre con la suerte de dedicarse a una profesión que le apasiona. Solo espero que a ti te pase lo mismo. Que dediques tus días a aquello que te hace feliz. 

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A pesar que a partir de Abril haré un Kit-Kat en la parte más clínica de la fisioterapia y cerraré el grifo de la formación presencial durante un tiempo, voy a saciar mi sed aprovechando para leer y leer y leer. Prometí que antes de que naciera Dúnia me habría leído The Sensitive Nervous System de D. Butler y ya estoy en ello. ¡Acepto sugerencias para escoger el siguiente titulo! 

Gracias por leerme 🙂

Irene

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