Vuelvo a escribir en el  blog porque M. (Una amiga estudiante de derecho) ha encendido la llama que me ha hecho pensar mientras conducía a casa.

Explicaba que conocía varias fisioterapeutas que al finalizar la carrera o bien la fisioterapia no es lo que pensaban o encontraban tan difícil encontrar trabajo que habían decidido estudiar otra carrera porque en fisio hay mucha competencia.

Competencia es la palabra que me ha hecho retroceder 8 años en el pasado cuando era estudiante de fisioterapia y tenía un profesor de esos que te miran por encima del hombro.

Un profesor que te hacía sentir un incompetente y llegaba a hacerte sentir mal.

Aquel profesor guapote que si te dolía el cuello en una de sus clases prácticas si le pedías te cogía, te hacía estirar en una camilla y con una manipulación (es además de fisio, osteópata) te dejaba nuevo. Y claro, todos decíamos: ohhhhhhhhhhhh, guauuuu!

El mismo profesor que me hizo llorar porque bastante mal me sentía cuando fui a revisar mi examen y me di cuenta que al ser tipo test me había saltado una casilla y la mitad era inservible. Se lo reconocí y él se esforzó por hacerme sentir peor. Evidentemente, vulnerable salí llorando.

Dos años más tarde, a punto de terminar la carrera y salir al mercado me di cuenta que pronto con aquella persona no digna seríamos competidores, ambos seríamos fisioterapeutas titulados y yo me esforzaría al máximo en demostrar que  valía más que él (¡que gane el mejor!-pensé entonces).

Pero pronto el pensamiento de la competición quedó en nada. No tengo ese espíritu de lucha. Des del principio he preferido derivar a engañar.  Cuando tenía a la consulta una estudiante de fisioterapia me desvivía para dejarle mis apuntes (aunque a veces no eran devueltos los seguía dejando), responder sus dudas, crear un debate que me hiciera dudar …

Desde que terminé la carrera trabajo de lo que me gusta, pero la mayor parte del tiempo trabajo sola y siento envidia de los que tienen un compañero al lado a quien consultar dudas, a quien preguntar si lo haría de una forma diferente, con quien colaborar para ser mejor.

Creo, desde mi ignorancia, que quien cree que lo sabe todo se cierra las puertas al conocimiento.

La suerte es que esta historia tiene un final (final con punto y seguido) feliz.

Finalmente, encontré  ‘compañeros’ a los que preguntar, a quién consultar, que me hacen dudar, que me hacen amar más mi profesión. Compañeros que te dan una mano sin pedir nada a cambio. Quizás si son compañeros virtuales. Pero eso aún tiene más mérito. Un grupo de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, médicos… movidos por la pasión por su profesión que escriben en blogs, se mueven por twitter, crean debates en Linkedin, crean páginas para compartir información, organizan jornadas …

Personas que prefieren darse la mano para crecer juntos que pisarte para que tú no crezcas. (¡Si! ¡Existen!).

 

Concluyo la entrada diciendo que a mi ver, competir es sano en fisioterapia si es contigo mismo, si la lucha la tienes por ser cada día mejor. Y esto cuesta menos si te dejas dar y das una mano.

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