Ayer en una conversación (en la que solo participé como oyente hasta el final) entre M. y C. dos familiares mios, escuché como M. le recomendaba a C. que me llamara para concertar hora ya que C. se quejaba de dolor en las rodillas.

Se que me perdí algún momento de la conversación pero conecté de nuevo al escuchar esta frase:

Ya, pero Irene lo ha aprendido en una escuela, este señor nació con este DON. Cura. Se le ponen las manos muy calientes y cuando te toca te cura.

Ya os podéis imaginar mi cara de…. de no se. No me hubiese gustado verme.

A esto, C. me preguntó:

– ¿Tu no crees en esto?

En un primer momento sentí rabia (mucha, muchísima) y indignación. Pero esta mañana recordé una conversación que tuve con @Villovi_fisio y @fisiocris89 en el HandFun.

Hablábamos de las pseudociencias y de concienciar del engaño.

A esto me vino una metáfora en mente que, bueno, quizás pueda dañar la sensibilidad de alguno.

A mi ver curanderos y sus variantes son como las prostitutas de la NII. Si están es porque alguien utiliza el servicio.

Es decir, si nadie acudiera a los curanderos, si nadie usara las prostitutas no estarían. Al igual que un músculo se atrofia cuando no se usa.

En fin, creo que al fin y al cabo no pienso que toda la culpa sea de los curanderos y demás magos (guiño, guiño) y tampoco únicamente de una carencia de información sobre lo que hacemos los fisioterapeutas (que también). Más bien de unas creencias muy aferradas a la persona que muchas veces pasan de padres a hijos y que, señores fisios lamento informaros, cuestan mucho de cambiar o simplemente no se puede. (¿Habéis visto alguna vez convertirse en musulmán a un cristiano o al revés? ¡El de Homeland no cuenta, es ficción!)

Porque a personas como C. que creen en lo increible no le puedes decir que lo que tu haces esta apoyado por la evidencia científica porque no quiere entender lo que esto significa.

Ahí lo dejo. Gracias por leerlo

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