Es curioso que no medias ni 7cm cuando empezaste a cambiarme la vida.

Me hiciste plantearme algo que en el fondo sabia pero en ocasiones se me olvida.

Me llega el recuerdo de cuando conocí a tu padre.

Una persona cercana a mi le dijo:

– Ella es Irene, es fisioterapeuta.

– ¿Eres fisioterapeuta?

– Si, lo soy.

Pero no es del todo verdad.

Soy Irene, estudié fisioterapia y mi trabajo es aplicarla.

Quizás es cosa de nuestra profesión, que nos la hacemos tan nuestra que somos fisioterapeutas todo el día. En la clínica (o domicilios como es mi caso), en la panadería cuando te piden consejo, en las comidas familiares cuando se discute sobre dolor, cuando nos vamos los fines de semana para formarnos en cursos, en congresos, en jornadas, en las redes sociales, en los grupos de whatsapp…

Recuerdo el día que decidimos tenerte y era consciente que cambiarías mi vida, lo único que no sabía hasta que punto (¡y aún no has nacido!).

Ha llegado el momento en que he tenido que replantearme mis prioridades y a pesar que tengo claro que tu estás por encima de todo, renunciar a una parte del ‘ser fisioterapeuta’ es difícil. Por suerte la empatía que desprende el ginecólogo M. y tu padre F. ayudan a que ejecutar las decisiones tomadas sean más sencillas.

Voy a tener que aceptar que no puedo seguir trabajando como fisioterapeuta unos meses. Que llevar la camilla de 18kg arriba y abajo no es lo más adecuado para nosotras. Que pongo en peligro a mis pacientes cuando rehabilitamos la marcha ya que si vacilan y pierden el equilibrio no tengo capacidad para darles seguridad y mantenerlos en bipedestación. Que es difícil ayudarles a realizar transferencias si no hay quien me ayude…

No es algo que te vaya a echar nunca en cara, nunca. Sentir que te mueves dentro es una de las cosas más maravillosas que me han pasado, tengo tantas ganas de verte.

No obstante creía conveniente explicarte que tienes una madre con la suerte de dedicarse a una profesión que le apasiona. Solo espero que a ti te pase lo mismo. Que dediques tus días a aquello que te hace feliz. 

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A pesar que a partir de Abril haré un Kit-Kat en la parte más clínica de la fisioterapia y cerraré el grifo de la formación presencial durante un tiempo, voy a saciar mi sed aprovechando para leer y leer y leer. Prometí que antes de que naciera Dúnia me habría leído The Sensitive Nervous System de D. Butler y ya estoy en ello. ¡Acepto sugerencias para escoger el siguiente titulo! 

Gracias por leerme 🙂

Irene

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